De mirar al cielo a enseñar a volar: la historia de una instructora de vuelo | BAA Training
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Raquel, instructora de vuelo de BAA Training: "No necesitas el permiso de nadie".

Para muchos pilotos, el camino hacia la aviación está definido desde una edad temprana. Pero para otros, la vocación surge de forma más natural: una certeza que se va construyendo poco a poco con cada avión que pasa por encima de sus cabezas.

Contenido

En este artículo

  • Cómo Raquel pasó de observar los aviones sobrevolando el cielo durante su adolescencia a convertirse en instructora de vuelo en la escuela de pilotos de BAA Training en España.

  • Por qué considera que la disciplina es más importante que el talento natural para superar las exigencias de la formación de pilotos.

  • Qué hace que la cultura de una escuela de vuelo destaque y por qué el equilibrio entre profesionalidad y conexión humana es algo que los futuros pilotos suelen subestimar.

La historia de nuestra instructora de vuelo (FI), Raquel Portugues, pertenece a este segundo grupo. Su trayectoria profesional ha estado marcada por la cercanía, la paciencia y un fuerte sentimiento de pertenencia que finalmente la llevaría hasta las cabinas de BAA Training.

Cuando el cielo se convierte en tu hogar

El instituto trajo consigo la presión de elegir un camino para el futuro y, con ella, el tipo de incertidumbre que experimentan muchos adolescentes. Pero vivir cerca de un aeropuerto le dio a Raquel algo que no todos tienen: un recordatorio diario escrito en el cielo.

Mientras otros estudiantes se enfrentaban a folletos universitarios y pruebas de orientación profesional, ella miraba hacia arriba.

«Vivía cerca de un aeropuerto, así que muchas veces miraba al cielo con una especie de certeza. Veía los aviones constantemente y eso me hacía sentir que pertenecía a ese mundo. Y simplemente hice clic. Pensé: quiero ser piloto».

Ese momento fue decisivo. Después de terminar sus estudios, Raquel se matriculó inmediatamente en una escuela de pilotos y comenzó a volar aeronaves ligeras.

Sin dudas. Sin esperar. Simplemente era el comienzo de lo que acabaría convirtiéndose en una carrera profesional en la aviación.

Algunas personas pasan años intentando descubrir cuál es su verdadera vocación. La de Raquel sobrevolaba su cabeza todos los días.

De estudiante a referente para otros pilotos

Después de varios años de trayectoria como piloto, Raquel comenzó a ver su carrera desde otra perspectiva.

La estudiante de aviación que en su día se preparaba meticulosamente para realizar su primer vuelo en solitario ahora tenía algo valioso que transmitir.

Pero la decisión de convertirse en instructora de vuelo no estuvo motivada por el deseo de ascender profesionalmente. Se trataba de recordar quién la había ayudado a avanzar en primer lugar.

Sus propios instructores habían influido no solo en sus habilidades como piloto, sino también en su manera de entender la aviación. Fueron ellos quienes transformaron la ansiedad en confianza y la confusión en claridad.

Ahora, Raquel quería ser esa persona para otros estudiantes de piloto.

«Siempre pensaba, cuando todavía estaba en la escuela de vuelo, en lo bien que me habían guiado mis instructores, y eso me inspiró para convertirme en un referente para los demás. Creo que los instructores son quienes establecen los cimientos sólidos de los pilotos de hoy».

Pero ser instructora de vuelo también le ofreció algo que no esperaba: seguir aprendiendo.

Los jóvenes pilotos a los que Raquel forma actualmente le hacen preguntas que la llevan a replantearse aspectos que creía conocer. Cuestionan ideas, aportan nuevas perspectivas y le recuerdan por qué se enamoró de la aviación en primer lugar.

Resulta que enseñar también es una forma de aprendizaje mutuo.

La disciplina que te lleva hasta el final

Si preguntas a Raquel qué cualidad determinará si un estudiante de piloto consigue completar su formación o abandona, no hablará de talento natural ni de pasión. Hablará de disciplina, y lo dice en el sentido menos romántico posible.

La formación de pilotos no consiste únicamente en una sucesión de momentos emocionantes intercalados con algún que otro libro de teoría. Son meses de estudio intenso, memorización de procedimientos y práctica repetitiva que, en ocasiones, pueden sentirse como una carrera de obstáculos diseñada para poner a prueba tu paciencia.

Los estudiantes que consiguen llegar hasta el final son aquellos que aceptan esta realidad en lugar de luchar contra ella.

«Va a ser un camino difícil, especialmente al principio. Hay que estudiar mucho. Puede convertirse en un obstáculo, o sentirse como tal, por lo que es muy importante tener una disciplina estricta contigo mismo. Realmente no hay mucho tiempo para procrastinar».

Este consejo no es algo que Raquel haya aprendido de un manual. Es una lección que muchos estudiantes de piloto descubren de primera mano mientras se preguntan si han tomado la decisión correcta.

Raquel descubrió que la disciplina no consiste en ser demasiado exigente contigo mismo. Se trata de comprometerte plenamente con lo que tienes delante, incluso cuando resulta difícil. Especialmente cuando resulta difícil.

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Mudarse a otro país y comenzar a trabajar en una nueva empresa es un riesgo para cualquiera, especialmente para alguien cuyo trabajo requiere confianza, precisión y una comunicación fluida.

Cuando surgió la oportunidad de incorporarse a BAA Training, Raquel decidió dar el salto. Y desde el primer día supo que había tomado la decisión correcta.

Las escuelas de pilotos pueden ser muy diferentes entre sí en cuanto a cultura y metodología. Algunas priorizan los números por encima de las personas. Otras carecen de la estructura necesaria para que los instructores puedan desarrollar su trabajo de la mejor manera.

En BAA Training encontró un entorno que le proporcionaba seguridad sin resultar restrictivo, y organización sin caer en la rigidez.

«Desde el momento en que llegué, sentí la diferencia. Creo que BAA Training destaca no solo por su nombre y su presencia internacional, sino también por la sensación de seguridad y la buena gestión de la escuela».

Sin embargo, lo que realmente diferencia a BAA Training no se puede ver únicamente en sus instalaciones o en su flota.

Está en la forma en que interactúan instructores y estudiantes: con concentración y profesionalidad, sí, pero también con una conexión genuinamente humana.

Aquí, Raquel descubrió que ambas cosas pueden coexistir.

«Tanto los instructores como los estudiantes están centrados en sus objetivos y son realmente profesionales. Pero también son divertidos y muy cercanos. Creo que esto es lo que más falta en algunas otras escuelas de pilotos. Existe un equilibrio entre la profesionalidad y la conexión humana».

Desde que se incorporó, no ha mirado atrás.

Cada día refuerza la sensación de que está exactamente donde debe estar.

Rompiendo barreras como instructora de vuelo

La industria de la aviación ha avanzado mucho, pero todavía persisten ciertos prejuicios. Raquel se ha encontrado con ellos anteriormente: la idea, a veces sutil, de que las mujeres carecen de las cualidades de liderazgo o de la capacidad técnica necesarias para ser pilotos. Es una narrativa anticuada y Raquel no duda en cuestionarla.

«Las cualidades de un piloto no se limitan al liderazgo. También son importantes la concentración, la disciplina, el respeto y mantener la calma ante diferentes situaciones. Y estas cualidades no pertenecen a un género específico».

Su consejo para las jóvenes que están pensando en desarrollar una carrera como piloto es sencillo y directo: deja de esperar a que alguien te dé permiso.

«En primer lugar, no necesitas el permiso de nadie más que de ti misma. Siempre es divertido probar cosas nuevas, y lo importante aquí es la motivación. Así que, si realmente lo quieres, lo conseguirás».

¿Y qué ocurre con el miedo a sentirse una persona ajena en un sector tradicionalmente dominado por hombres? Raquel nunca lo ha sentido así.

Ha descubierto que la comunidad aeronáutica está muy unida y es extraordinariamente solidaria. Entre los pilotos existe una cierta humildad: la conciencia de que todos están aprendiendo constantemente y de que el cielo pone a prueba continuamente sus conocimientos y habilidades.

Esa experiencia compartida crea vínculos que van más allá del género, el origen o la posición profesional.

Desde aquella estudiante de instituto que miraba los aviones en el cielo hasta convertirse en una instructora de vuelo que ayuda a formar a la próxima generación de pilotos, la trayectoria de Raquel ha estado guiada por la determinación, la disciplina y un profundo sentimiento de pertenencia al mundo de la aviación.

En BAA Training no ha encontrado simplemente un lugar de trabajo, sino una comunidad que comparte sus valores. Y ahora contribuye a garantizar que la próxima generación de pilotos esté tan preparada, sea tan profesional y tenga tanta pasión por la aviación como quienes les precedieron.

Autor: Karolina Zilenaite

With the background in journalistic writing, Karolina has years of content creation experience under her belt. Tackling all manner of topics across the aviation industry, she aims to bring interesting perspective and spark curiosity.

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